Mucho más que mil palabras

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Mucho más que mil palabras

Jonathan Bachman, un fotoperiodista norteamericano de la agencia Reuters, acaba de ser proclamado ganador de la última edición del certamen World Press  Photo, en la categoría Temas Contemporáneos. Su instantánea  muestra a Ieshia Evans, una enfermera afroamericana de 28 años, entregándose para ser detenida por policías  antidisturbios de Baton Rouge, en el curso de las protestas contra la brutalidad policial del pasado 9 de julio en la capital del Estado de Luisiana.

La imagen es magnífica, como es de esperar al tratarse de uno de los certámenes más prestigiosos del mundo en fotografía de prensa. Pero es mucho más que magnífica: es icónica. Simboliza a la perfección los numerosos incidentes que han jalonado el último año de la presidencia de Obama, en los que personas de raza negra desarmadas eran maltratadas y en bastantes ocasiones abatidas a tiros por la policía, mayoritariamente blanca. Y trae a la memoria imágenes no menos icónicas, las de los hippies insertando flores en los fusiles de la Guardia Nacional con ocasión de la Marcha sobre el Pentágono (21 de octubre de 1967)

Comunicación, fotoperiodismo

Marcha sobre el pentágono en contra de la guerra de Vietnam, 21 de octubre de 1967 ©Marc Riboud

Pero es que, además de icónica, la fotografía de Bachman tiene algo de místico, de irreal: la suave brisa que agita el largo vestido de Ieshia, su serenidad inmóvil, su fragilidad frente a los dos dinámicos robocops que acuden raudos a detenerla, pertrechados como si fueran a participar en la última versión de un video-juego de ficción distópica. Y esa fila de antidisturbios a sus espaldas, preparados para la batalla, cuando el único enemigo a la vista es una joven que les observa indiferente a través de sus gafas de pasta.

Un instante mágico, que es ése que saben captar los buenos fotógrafos. Aunque uno pueda sospechar que, detrás de una gran fotografía, existe también un punto de azar, algo de lo que el autor no es completamente consciente en el momento de apretar el disparador. No hay más que ver el resto de las imágenes captadas por el propio Bachman en el transcurso de la detención: buenas fotos, pero sin la magia de la premiada.

Por supuesto, la protagonista de la fotografía ha logrado una cierta notoriedad mediática, que no logró en su día un desconocido ciudadano chino que detuvo una columna de tanques armado con las bolsas de la compra. Hace 28 años. Eran otros tiempos.

https://www.youtube.com/watch?v=A-MTgEpcI-Q

2017-05-19T09:13:33+00:00

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